Las Custodias de Fátima son un grupo comprometido con la vida de oración y servicio en la parroquia, animando diversas celebraciones y momentos importantes de la Iglesia. Entre sus principales iniciativas se encuentra el Rosario de la Luz, realizado cada 13 de mes, donde la comunidad se reúne en oración a la Virgen de Fátima para pedir por la paz, la conversión y las necesidades del mundo.
Además, colaboran activamente en la organización de celebraciones como Pentecostés, el Mes de María y otras actividades litúrgicas relevantes, fortaleciendo la participación de los fieles y promoviendo la devoción mariana. Su servicio constante es un apoyo fundamental para la vida espiritual y comunitaria de la parroquia.
El grupo de adoradores al Santísimo es una comunidad de fieles que se reúne regularmente para adorar a Jesús presente en la Eucaristía. A través de la oración, el silencio y la contemplación, fortalecen su relación con el Señor y presentan sus intenciones personales y comunitarias.
Es un espacio de encuentro con Dios que fomenta la fe, la unidad y el compromiso espiritual, invitando a sus miembros a vivir una vida más cercana a Cristo y al servicio de la Iglesia.
Claudia Mondaca está a cargo de la Pastoral de Enfermos, realizando un valioso servicio de acompañamiento espiritual a personas enfermas o postradas que no pueden asistir a la Santa Misa. Con dedicación y compromiso, lleva la Sagrada Eucaristía a sus hogares, entregando consuelo, esperanza y la presencia viva de Jesús a quienes más lo necesitan.
Su labor pastoral es un signo de amor y cercanía de la Iglesia con los más frágiles, fortaleciendo la fe de las familias y recordando que Cristo está presente especialmente en el sufrimiento y la enfermedad.
El coro de la Parroquia de Fátima, a cargo de don Juan Maureira, cumple un importante servicio en la animación de la liturgia, acompañando con música y canto las celebraciones eucarísticas. Su labor contribuye a crear un ambiente de oración, alegría y encuentro con Dios, ayudando a la comunidad a vivir la Misa de una manera más profunda y participativa.
Con compromiso y dedicación, el coro apoya las distintas celebraciones parroquiales, fortaleciendo la vida litúrgica y fomentando la unión de los fieles a través del canto y la alabanza.